Personajes

En el mundo holmesiano, más allá de nuestro afamado detective y el doctor, existe toda una panoplia de interesantes personajes. Algunos queridos, otros odiados y unos pocos admirados, todos juntos se entrelazan en la vida y carrera de nuestro investigador para crear las mejores historias de misterio e intriga. ¿Qué sería de la resolución de un caso sin conocer a las personas implicadas?

Debo advertirte que si deseas evitar posibles spoilers que te destripen los relatos de nuestro genial detetive, te recomiendo que no continúes leyendo esta sección. Al tratar la vida completa de los personajes, puede desvelarte algunos eventos de las historias o parte de sus progresos o finales. Si por el contrario deseas saber más acerca de las figuras más destacadas, has llegado al lugar correcto.


Sherlock Holmes

Biografía

Retrato Sherlock Holmes

Poco se sabe de la vida de Holmes o de sus antecedentes familiares, salvo que es sobrino nieto del artista francés Emile Jean Horace Vernet (personaje real). Una estimación de la edad de Holmes en “Su última reverencia” sitúa su año de nacimiento en 1854; la historia, ambientada en agosto de 1914, lo describe como de 60 años de edad. También se sabe que en sus años de juventud, Holmes asistió por lo menos a una de las universidades más importantes del país, aunque no se puede determinar si era un ex-alumno de Oxford, Cambridge, o ambas. Sherlock tiene un hermano mayor, Mycroft, a quien el joven Holmes consideraba más dotado intelectualmente que él.

A los 20 años, Holmes encuentra la vocación de su vida, siendo esa edad cuando comenzó su ilustre carrera como el primer detective consultor del mundo aceptando su primer caso, “La Aventura del Gloria Scott”. Én la unversidad se dedicó a sus estudios de ciencia, después de haber desarrollado su ya aguda mente y capacidad de observación. Este bagaje intelectual, le permitió a Holmes desarrollar un proceso de razonamiento deductivo en su trabajo con gran éxito.

A principios de 1881 se presenta ante Watson como un estudiante independiente de química con una curiosa variedad de intereses secundarios. Muchas de esas aficiones le señalan como una persona empeñada en convertirse en un referente en la resolución de crímenes. También en “La aventura del Gloria Scott”, se dice algo más sobre lo que causó que Sherlock se convirtiera en detective: el padre de un amigo de la universidad lo felicitó por sus sorprendentes dotes deductivas.

Tras resolver infinidad de casos, se retirará a Sussex en 1904 para dedicarse al estudio de las abejas. Aunque se sabe que su retiro no impedirá que continúe dedicándose a resolver esporádicamente ciertos crímenes.

Descripción

"Su misma apariencia y aspecto externos eran a propósito para llamar la atención del más casual observador. En altura andaba antes por encima que por debajo de los seis pies, aunque la delgadez extrema exageraba considerablemente esa estatura. Los ojos eran agudos y penetrantes, salvo en los períodos de sopor a que he aludido, y su fina nariz de ave rapaz le daba no sé qué aire de viveza y determinación. La barbilla también, prominente y maciza, delataba en su dueño a un hombre de firmes resoluciones. Las manos aparecían siempre manchadas de tinta y distintos productos químicos, siendo, sin embargo, de una exquisita delicadeza, como innumerables veces eché de ver por el modo en que manejaba Holmes sus frágiles instrumentos de física."

- Etopeya🔗 realizada por el Dr. Watson 🖋️

Conocimientos

"Enumeraré mentalmente los distintos asuntos sobre los que había demostrado estar excepcionalmente bien informado. Incluso tomé un lápiz y los fui poniendo por escrito. No pude contener una sonrisa cuando vi el documento en toda su extensión. Decía así:

«Sherlock Holmes; sus límites.

  1. Conocimientos de Literatura: ninguno.
  2. Conocimientos de Filosofía: ninguno.
  3. Conocimientos de Astronomía: ninguno.
  4. Conocimientos de Política: escasos.
  5. Conocimientos de Botánica: desiguales. Al día en lo atañadero a la belladona, el opio y los venenos en general. Nulos en lo referente a la jardinería.
  6. Conocimientos de Geología: prácticos aunque restringidos. De una ojeada distingue un suelo geológico de otro. Después de un paseo me ha enseñado las manchas de barro de sus pantalones y ha sabido decirme, por la consistencia y color de la tierra, a qué parte de Londres correspondía cada una.
  7. Conocimientos de Química: profundos.
  8. Conocimientos de Anatomía: exactos, pero poco sistemáticos.
  9. Conocimientos de literatura sensacionalista: inmensos. Parece conocer todos los detalles de cada hecho macabro acaecido en nuestro siglo.
  10. Toca bien el violín.
  11. Experto boxeador, y esgrimista de palo y espada.
  12. Familiarizado con los aspectos prácticos de la ley inglesa.»

Al llegar a este punto, desesperado, arrojé la lista al fuego. «Si para adivinar lo que este tipo se propone –me dije– he de buscar qué profesión corresponde al común denominador de sus talentos, puedo ya darme por vencido.»"

- Dr. Watson 🖋️

Esta es la lista de las características intelectuales que al principio da Watson del que se convertirá en su inseparable compañero en el principio de su relación en Estudio en escarlata. Bien por desconocimiento de nuestro doctor o por el propio desarrollo del personaje, más tarde se verá que no es del todo cierto. En determinados momentos, por ejemplo, Holmes dará muestras de cierta cultura literaria y política. De cualquier modo, y rasgos generales, es una buena enumeración de las virtudes y flaquezas del genial detective.

Además de todo esto da muestras de ser un gran experto en criptografía, un consumado actor y maestro del disfraz. Tal es su habilidad para la simulación, que es común que ni su propio amigo Watson sea capaz de reconocerle.

Características: personalidad, aficiones y hábitos

Sherlock Holmes recostado en un sillón

Si bien Holmes es percibido por Watson como una persona excéntrica y de extraño estilo de vida, también destaca su férrea determinación por la higiene personal. Alterna periodos de obsesivo frenesí cuando tiene entre manos algún experimento químico o caso interesante, con temporadas de inactividad y depresión. En esos momentos depresivos, ante el reproche constante de Watson, era habitual que se abandonase al consumo de sustancias estupefacientes como la morfina y sobre todo la cocaína. Ambas drogas eran legales en su época. Tanto él como Watson, son fumadores empedernidos en forma de cigarros, cigarrillos o pipa.

Frecuentemente, los métodos de nuestro investigador son cuestionables para la policía. Según la moral victoriana, la evasión de la ley no era deplorable cuando convenía a un bien mayor y más noble. Es por eso que es común que Holmes suela verse en el derecho y tal vez en la obligación, de pasar por alto ciertos crímenes o incluso de librar a los criminales de alguna culpa, si su ética así lo define. Aún así, su sentido del honor y de lo correcto son intachables.

Puede dar muestras de arrogancía, pero sólo ocurre cuando es merecida y en lo tocante a su amada profesión. Este es también el único punto en el que da señales de vanidad, ya que las muestras de admiración de su trabajo parece ser el único tipo de halago que parece afectarle. En este sentido, gusta de hacer gala de cierta teatralidad para elaborar intrincadas encerronas u ocultar sus pensamientos y resoluciones hasta que llega el momento final de un caso. A su pesar, sabe que cuando explica su proceso deductivo, puede parecer algo de lo más simple y lógico y es algo que le quita la magia al momento. No obstante, huye de la fama en la prensa y prefiere que los inspectores de policía se lleven los méritos.

Aunque puede parecer a menudo bastante desapasionado y frío; sin embargo, cuando se haya tras la pista de un misterio, puede mostrar una pasión notable dada su habitual languidez. De igual forma, cuando la vida de Watson está en peligro, muestra una intensa preocupación y parece ser capaz de la venganza más inmediata y determinante si su compañero tuviese un destino fatal.

Siendo una persona de muy escasas amistades, demuestra una gran capacidad para tranquilizar a las personas que sufren de gran angustia, un talento que resulta muy útil cuando se trata de clientes, tanto hombres como mujeres, que llegan a Baker Street con un miedo o nerviosismo extremo.

A pesar de que al principio comparte con Watson apartamento para aligerar gastos, su éxito profesional le permiten vivir de manera muy holgada. Algunos casos le aportan grandes beneficios que podrían hacerle considerar como un hombre rico. Esto no le impedirá pasar gran parte de su vida, en el mismo apartamento de la señora Hudson y no necesitar de grandes lujos o comodidades.

Dr. John H. Watson

Biografía

Retrato Doctor Watson

Nació a principios de 1850 y en su infancia vivió en Australia, aunque volvió pronto a Inglaterra para estudiar. En 1878 obtuvo el título de doctor en medicina de la Universidad de Londres y acto seguido, ingresó en una academia militar para obtener formación como cirujano y convertirse en médico de campaña en un regimiento de fusileros. De su época militar, guarda más malos recuerdos que buenos.

De su familia poco o nada se sabe excepto que su segundo nombre (H.), el cual nunca conoceremos, proviene de su padre. Se menciona también que tuvo un hermano mayor con problemas financieros y dado a la bebida, que acabó muriendo en 1888.

Si bien en la saga se le mencionan dos matrimonios, el único del que se guarda constancia es del primero. Enfrascado en un caso con su compañero, se enamoró perdidamente de su clienta, Mary Morstan, con quien terminó casándose. Lamentablemente, acabaría muriendo por causas desconocidas en algún momento entre 1891 y 1894. Sus segundas nupcias ocurrieron probablemente en 1903.

En 1888, después del caso “El signo de los cuatro” y poco después de contraer matrimonio, había adquirido una consulta en el distrito de Paddington. Se la compró al viejo Sr. Farquhar, un excelente médico general, al que su edad y su enfermedad mental habían reducido su clientela. No obstante, consiguió reflotarla, pues un año después ya disfrutaba de una larga lista de pacientes.

En junio de 1890, se trasladó a una nueva consulta en Kensington.... Más tarde, en 1894-1895, un joven médico, llamado Verner, compró su pequeño consultorio de Kensington por el precio más alto que se atrevió a pedir y que le dejó perplejo. Años más tarde descubriría que el tal Verner era un pariente lejano de Holmes, y que era su amigo quien realmente había puesto el dinero. Hacia 1902, tuvo un nuevo consultorio en la calle Queen Anne con notorio éxito.

Watson conoció a Holmes por intermediación de un conocido común, cuando los ingresos de ambos eran cuanto menos precarios. Watson apenas recibía once chelines y medio al día por su pensión militar, por lo que compartir vivienda era un paso lógico. Debido a sus matrimonios y a los extraños hábitos de su compañero, abandonó Baker Street pero volvió a cohabitarlo cuando los avatares de la vida así lo quisieron. Intentaba visitar a Holmes, siempre que la agenda de ambos lo permitiese, y compartir el mayor tiempo con él y sus aventuras.

Descripción

Watson es un hombre de tamaño medio, constitución fuerte, mandíbula cuadrada, cuello grueso y bigote. En sus tiempos fue jugador de rugby en Blackheath.

Según Holmes, era bastante guapo, llegando a comentar sus “ventajas” naturales con el sexo femenino. Su experiencia con las mujeres se extendió por muchas naciones y tres continentes distintos.

Cuando regresó de Afganistán, estaba tan delgado como un listón y marrón como una nuez. Su delgadez se debía a que fue alcanzado en el hombro por una bala Jezail, que destrozó el hueso y rozó la arteria subclavia, y después de ser trasladado al hospital base de Peshawur, fue golpeado por la fiebre entérica.

Habilidades y personalidad

John Watson es inteligente, si bien carece de la perspicacia de Holmes, es muy consciente de los límites de sus habilidades y de la confianza que su compañero tiene en él:

“Holmes era un hombre de hábitos... y yo me había convertido en uno de ellos... un camarada... en cuyo nervio podía confiar... una piedra de afilar para su mente. Yo lo estimulé... Si le irritaba una cierta lentitud metódica en mi mentalidad, esa irritación sólo servía para hacer que sus propias intuiciones e impresiones parecidas a una llama resplandecieran más viva y rápidamente. Ese fue mi humilde papel en nuestra alianza.”

- La aventura del hombre rastrero 🖋️

Watson oyendo atentamente a Holmes

Watson a veces intenta resolver crímenes por su cuenta, usando los métodos de Holmes. Por ejemplo, en “El sabueso de los Baskerville”, Watson aclara eficientemente varios de los muchos misterios que enfrenta la pareja, y Holmes lo alaba por su celo e inteligencia. Sin embargo el investigador cree que es demasiado inocente para ser un buen detective.

A pesar de las frecuentes expresiones de admiración y amistad de Watson por Holmes, las muchas tensiones de vivir y trabajar con el detective se hacen evidentes en su ocasional dureza de carácter. El más controvertido de estos asuntos es la franqueza de Watson sobre el uso de drogas de Holmes. Aunque el uso de cocaína era legal y común en la época victoriana, Watson critica directamente sus hábitos.

También es representado como una persona con un fuerte sentido del honor y de carácter muy discreto. Los acontecimientos que considera más delicados, son suprimidos y cambia lugares y nombres por seudónimos para impedir la identificación de sucesos y personas.

Mycroft Holmes

Descripción

Retrato de Mycroft Holmes

Es el hermano 7 años mayor de Sherlock. Aunque ciertamente parecidos, es un hombre mucho más grande y corpulento.

“Mycroft Holmes era un hombre mucho más grueso y macizo que Sherlock. Su figura era la de una persona realmente corpulenta, pero su cara, aunque ancha, había conservado algo de la agudeza de expresión que tan notable era en la de su hermano. Sus ojos, que eran de un gris acuoso peculiarmente claro, parecían mantener en todo momento aquella mirada remota e introspectiva que sólo había observado en Sherlock cuando ejercía plenamente sus facultades.”

- El intérprete griego 🖋️

El propio Sherlock reconocía que poseía un mayor grado de facultad de observación y deducción que él. A pesar de ello, no tenía la ambición, energía ni método para desarrollar su capacidad.

Se alojaba en la calle Pall Mall (también en Westminster como Baker Street), y caminaba a la vuelta de la esquina hacia Whitehall todas las mañanas y todas las noches. De fin de año a fin de año no hace ningún otro ejercicio, y no se le ve en ningún otro lugar, excepto en el Club Diógenes, que está justo enfrente de sus habitaciones.

Fumaba pero le gustaba consumir rapé que guardaba en una caja de concha de tortuga.

Profesión

Fue uno de los fundadores del Club Diógenes, un club social formado por personas bastante antisociales. Esta curiosa contradicción se entiende al comprender el carácter particular de sus miembros. Era muy conocido en el club y uno de los miembros más peculiares.

Poseía una extraordinaria facultad para las cifras, y auditaba los libros en algunos departamentos del gubernamentales. Ostentaba algún cargo en el Gobierno Británico, y ocasionalmente representaba los intereses de la nación.

Mycroft Holmes en el Club Diógenes

“—Creí que lograría sorprenderle. Mycroft cobra cuatrocientas cincuenta libras al año, sigue siendo un empleado subalterno, no tiene ambiciones de ninguna clase, se niega a recibir ningún título ni condecoración, pero sigue siendo el hombre más indispensable del país.

—¿Por qué razón?

—Porque ocupa una posición única, que él mismo se ha creado. Hasta entonces no había nada que se le pareciese ni volverá a haberlo. Mi hermano tiene el cerebro más despejado y más ordenado, con mayor capacidad para almacenar datos, que ningún otro ser viviente. Las mismas facultades que yo he dedicado al descubrimiento del crimen, él las ha empleado en esa otra actividad especial. Todos los departamentos ministeriales le entregan a él conclusiones, y él es la oficina central de intercambio, la cámara de compensación que hace el balance. Todos los demás hombres son especialistas en algo, pero la especialidad de mi hermano es saber de todo. Supongamos que un ministro necesita datos referentes a un problema que afectaba a la Marina, a la India, al Canadá y a la cuestión del bimetalismo; él podría conseguir los informes por separado de cada uno de los departamentos y sobre cada problema, pero únicamente Mycroft es capaz de enfocarlos todos, y de enviarle inmediatamente un informe sobre cómo cada uno de esos factores repercutiría en los demás. Empezaron sirviéndose de él como de un atajo, de una comodidad; ahora ha llegado a convertirse en cosa fundamental. Todo está sistemáticamente archivado en aquel gran cerebro suyo, y todo puede encontrarse y servirse en el acto. Una vez y otra han sido sus palabras las que han decidido la política nacional. Eso constituye para él su vida. No piensa en nada más, salvo cuando, a modo de ejercicio intelectual, afloja su tensión cuando yo voy a visitarle y le pido consejo acerca de alguno de mis pequeños problemas.”

- Los planos del Bruce-Partington 🖋️

Su relación con Sherlock

Estaba al tanto de las andanzas de su hermano desde que Watson se convirtió en el cronista del detective. Una vez se disfrazó de taxista para llevar a Watson a la estación Victoria y encontrarse con Sherlock.

Mientras su hermano estuvo fuera de Inglaterra, dirigió sus propiedades y fue su único contacto. En cierta ocasión que Mycroft visitó a Sherlock, éste lo llamó Júpiter. Probablemente porque sentía cierta deferencia por su superioridad y edad.

Mary Morstan (Sra. Watson)

Biografía

Retrato Mary Morstan

Mary Morstan era la esposa del Dr. John Watson (Mary Watson tras su boda). Es introducida por primera vez en “El signo de los cuatro” y Watson la nombra en varios relatos. Aunque generalmente no está involucrada en la acción principal de la mayoría de las historias, es un personaje central de la novela anteriormente citada.

El padre de Mary, Arthur Morstan, fue oficial de un regimiento indio. Nació en la India británica, y su madre murió cuando aún era joven. El Capitán Morstan envió a Mary de vuelta a Gran Bretaña para ser educada. Como no tenía familia en el país, Mary fue inscrita en un internado en Edimburgo, donde permaneció hasta los diecisiete años.

A finales de 1878, el Capitán Morstan recibió doce meses de permiso y regresó a Inglaterra para ver a su hija. Le pidió a Mary que se reuniera con él en Londres. Sin embargo, cuando ella llegó a su hotel se enteró de que no lo habían visto desde la noche anterior; de hecho, el Capitán Morstan nunca más fue visto. Su desaparición sería fundamental en el misterio de “El Signo de los Cuatro”. Mary Morstan es la clienta de Holmes en esta historia, y Watson la describe así en su primera reunión:

“La señorita Morstan entró en la habitación con paso firme y porte airoso. Era una joven rubia, menuda, delicada, con guantes en las manos y vestida con el gusto más exquisito. No obstante, la discreción y sencillez de sus ropas parecían indicar unos recursos económicos limitados. El vestido era de color pardo grisáceo tirando a oscuro, sin cintas ni adornos, y llevaba un pequeño turbante del mismo tono apagado, alegrado tan sólo por un vestigio de pluma blanca en un costado. Su rostro no tenía facciones regulares ni una complexión hermosa, pero su expresión era dulce y amistosa, y sus grandes ojos azules resultaban particularmente espirituales y atractivos.”

- El signo de los cuatro 🖋️

Watson y Morstan se enamoran durante el curso de la historia. Watson inicialmente esconde sus sentimientos por Morstan porque ella va a heredar una fortuna, y él ve como impropio y poco ético el cortejarla, en vista de sus perspectivas financieras en relación con las suyas. Cuando el tesoro se pierde, ambos admiten sentimientos de alivio y confiesan su amor el uno por el otro. Mary Morstan recibe una diadema y 12 perlas valiosas de Thaddeus Sholto.

En algún momento sin precisar, muere entre “El problema final” y “La aventura de la casa vacía”. Su muerte es comentada brevemente por Sherlock en el segundo relato. La condición de viudo de Watson a veces tiñe sus relatos posteriores de las notables hazañas de su amigo.

Señora Hudson

Retrato Señora Hudson

La Sra. Hudson es la casera de Sherlock Holmes en el 221B de Baker Street. Suele hacer apariciones ocasionales en distintas historias. No se sabe mucho sobre la Sra. Hudson. Sir Arthur Conan Doyle no da de ella ninguna descripción física ni su nombre de pila. Lo único que sabemos es que es escocesa y que tiene un marido que probablemente esté muerto. Sus habilidades culinarias son limitadas, pero las pocas recetas que controla son objeto de agrado.

Otro dato curioso sobre ella es su infinita paciencia para con el Sr. Holmes. Alguna vez la involucra en pequeñas acciones en sus planes y sufre en silencio las excentricidades de su inquilino. A pesar de ello, tal vez por la familiaridad producida por su largo trato con Sherlock, se preocupa sinceramente por su bienestar.

"La señora Hudson, la patrona de Sherlock Holmes, tenía una larga experiencia de sufrimiento. No sólo encontraba invadido su primer piso a todas horas por bandadas de personajes extraños y a menudo indeseables, sino que su notable huésped mostraba una excentricidad y una irregularidad de vida que sin duda debía poner duramente a prueba su paciencia. Su increíble desorden, su afición a la música a hora extrañas, su ocasional entrenamiento con el revólver en la habitación, sus descabellados y a menudo malolientes experimentos científicos, y la atmósfera de violencia y peligro que le envolvía, hacían de él el peor inquilino de Londres. En cambio, su pago era principesco. No me cabe duda de que podría haber comprado la casa por el precio que Holmes pagó por sus habitaciones en los años que estuve con él."

La patrona sentía el más profundo respeto hacia él y nunca se atrevía a llamarle al orden por molestas que le parecieran sus costumbres. Además, le tenía cariño, pues era un hombre de notable amabilidad y cortesía en su trato con las mujeres. Él las detestaba y desconfiaba de ellas, pero era siempre un adversario caballeroso. Sabiendo qué auténtica era su consideración hacia Holmes, escuché atentamente el relato que ella me hizo cuando vino a mi casa el segundo año de mi vida de casado y me habló de la triste situación a la que estaba reducido mi pobre amigo.

- El detective agonizante 🖋️

Billy

Retrato Billy

Billy es el joven botones de Holmes. Aparece en los relatos “El valle del miedo”, “El problema del puente de Thor” y “La aventura de la piedra preciosa de Mazarino”. En este último, juega un papel importante ayudando a arrestar al villano principal. Parece ser que Sherlock lo ha contratado por ser avispado y parece estar acostumbrado e incluso adelantarse a los deseos de su patrón.

“Por último, sus ojos fueron a posarse en la cara fresca y sonriente de Billy, el joven pero inteligente y discreto botones, que había contribuido un poco a llenar el hueco de soledad y de aislamiento que rodeaba la figura sombría del gran detective.

— Parece que aquí no ha cambiado nada, Billy. Y tú tampoco cambias. ¿Se podrá decir de él lo mismo?

Billy dirigió la mirada llena de solicitud hacia la puerta del dormitorio que estaba cerrada, y contestó:

— Creo que está en cama y dormido.”

- La aventura de la piedra preciosa de Mazarino 🖋️

Los irregulares de Baker Street

Ilustración de los Irregulares de Baker Street

Los irregulares de Baker Street son una pandilla de niños de la calle a quienes Sherlock Holmes a menudo emplea para ayudarle en sus casos. Aparecieron por primera vez en la primera novela de Conan Doyle, “Estudio en escarlata”. También aparecen en “El signo de los cuatro”, donde uno de los capítulos de la novela se titula "Los irregulares de Baker Street".

Su nombre viene del domicilio de Watson y Holmes ya que es poco probable que vivan cerca por ser niños de bajo estatus. El jefe del grupo se llama Wiggins. Holmes les paga un chelín al día (más gastos), con un premio de una guinea (que vale una libra y un chelín) si dan con una pista vital.

“— ¿A quién cree que he telegrafiado? — me preguntó cuando reemprendimos la marcha.

— No tengo ni idea.

— ¿Se acuerda de la sección policial de Baker Street, a la que recurrí en el caso de Jefferson Hope?

— Sí, ¿y qué? — respondí, echándome a reír.

— Ésta es la clase de situación en la que pueden resultar utilísimos. Si fracasan, tengo otros recursos; pero primero probaré con ellos. El telegrama iba dirigido a mi pequeño y mugriento teniente Wiggins, y espero que venga a vernos con toda su pandilla antes de que acabemos de desayunar.”

- El signo de los cuatro 🖋️

Shinwell Johnson

Retrato Shinwell Johnson

Shinwell “Porky” Johnson es un antiguo criminal que actúa como informante y matón ocasional de Sherlock Holmes. Watson señala que sólo es útil en casos en los que, por su naturaleza, no acuden a los tribunales, ya que su alianza con Holmes se vería comprometida y, por lo tanto, se volvería inútil como fuente si alguna vez tuviera que testificar como parte de un caso. Aparece en “La aventura del cliente ilustre”, donde protege a Kitty de los secuaces del barón Grüner y ofrece a Holmes una visión de cómo podría infiltrarse en la casa de Grüner para adquirir un determinado libro.

“Aún no se me ha presentado ocasión en estas Memorias de mencionar a Shinwell Johnson, porque sólo raras veces he entresacado mis casos de las últimas etapas de la carrera de mi amigo. Llegó a ser un colaborador valioso durante los primeros años de este siglo. Lamento decir que Johnson empezó por ganarse fama como maleante muy peligroso y cumplió dos condenas en Parkhurst. Más tarde se arrepintió y se alió con Holmes, actuando de agente suyo en el voluminoso mundo de los bajos fondos de Londres, y sus valiosas informaciones resultaron con frecuencia de vital importancia. Si Johnson hubiese sido un soplón de la policía, pronto habría sido puesto al descubierto; pero como intervenía en casos que no llegaban nunca directamente a los tribunales de justicia, sus compañeros no advirtieron jamás sus actividades. Con el brillo de sus dos condenas tenía acceso libre a todos los clubes nocturnos, tugurios y antros de juego, y su rapidez de observación y despierto cerebro lo convirtieron en un agente ideal para recabar información. En esta ocasión propúsose Sherlock Holmes recurrir a sus servicios.”

- La aventura del cliente ilustre 🖋️

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Toby

Ilustración donde aparece Toby

Toby es un sabueso cuyo dueño es un taxidermista llamado Sherman. Holmes recurre a sus servicios cuando necesita el olfato más fino de Londres para seguir algún rastro. Aunque es un perro mestizo y de feo aspecto, sin duda lo compensa con su tesón y habilidad para seguir un rastro por débil que sea.

Tiene el pelo largo y las orejas caídas, mitad spaniel y mitad ratonero, de colores castaño y blanco, de andares desgarbados y torpes.

“- Cuando haya dejado en su casa a la señorita Morstan, quiero que vaya al número 3 de Pinchin Lane, en Lambeth, cerca de la orilla del río. En la tercera casa de la derecha vive un taxidermista, que se llama Sherman. En el escaparate verá una comadreja disecada atrapando a un conejo. Despierte al viejo Sherman, salúdele de mi parte y dígale que necesito a Toby ahora mismo. Tráigase a Toby en el coche.

— Será un perro, supongo.

— Sí, un perro mestizo, de mezcla rara, con un olfato absolutamente increíble. Confío más en la ayuda de Toby que en la de todo el cuerpo de policía de Londres.”

- El signo de los cuatro 🖋️