Inspectores de Scotland Yard

La genialidad de Holmes no sólo debe medirse contra las más altas esferas criminales. Los compañeros de profesión pertenecientes a las fuerzas policiales, también sirven de vara de medir para su genio. A menudo mediocres, unos pocos geniales, pero todos más preocupados por su carrera y la detención de un sospechoso. Así serán habitualmente los distintos inspectores de Scotland Yard con los que colabora Holmes.

En sus constantes alianzas con las fuerzas de la ley, nuestro detective encontrará verdaderos amigos, desdeñosos oponentes y hasta algún que otro admirador y seguidor. Si hay algo que se repite una y otra vez, es la condescendencia de Holmes para con la ineptitud de los inspectores. Cuando la vida de una persona está en riesgo, o la fuga de un peligroso criminal es probable, Holmes no dudará en actuar al límite de la ley o a sus espaldas.


Inspector G. Lestrade

Historía

Retrato Lestrade

Su aspecto es el de un hombre delgado y pálido, con cara de comadreja, ojos oscuros, furtivo y astuto. Hay detalles en su forma de hablar que le señalan como persona de origen rural.

En los populares medios de comunicación londinenses, Lestrade es descrito como uno de los mejores inspectores de Scotland Yard, principalmente porque Holmes le permite hacerse con el crédito de sus deducciones en casos como “La aventura de la casa vacía” y “La aventura del constructor de Norwood”.

En realidad, ya era conocido como un respetado policía con 20 años de carrera en el cuerpo antes de “Estudio en escarlata”. Holmes observa que Lestrade y otro detective, Tobias Gregson, tienen una permanente rivalidad, y dice de ellos: “constituyen la flor y nata de un pelotón de torpes. Despliegan ambos rapidez y energía, mas son convencionales en grado sorprendente”. Holmes comentó una vez en “La Aventura de la caja de cartón” que, aunque Lestrade no tenía casi ninguna habilidad en la resolución de crímenes, su tenacidad y determinación son lo que lo llevó a los rangos más altos de la fuerza policial oficial.

Su naturaleza convencional lo lleva a frustrarse con los métodos de Holmes, volviéndose “indiferente y despectivo” en sus pesquisas del “Misterio del valle del Boscombe”. Tanto en este relato como en “La Aventura del constructor de Norwood”, afirma que es “un hombre práctico” que desestima las acciones aparentemente insignificantes de Holmes. Sin embargo, la apreciación de Lestrade por los métodos del detective crece - probablemente con la ayuda de los éxitos de Holmes - y en la época de “El sabueso de los Baskerville”, Watson observa “por la forma reverencial en que Lestrade miraba a mi compañero que había aprendido mucho desde los días en que trabajaron juntos por primera vez”.

Además, a pesar de su desdén por la determinación de Lestrade, Holmes parece sentir afecto por el detective. En “El sabueso de los Baskerville”, Holmes comenta al Dr. Watson que Lestrade “es el mejor de los profesionales”, es decir, de los detectives profesionales de Scotland Yard y no de los de su tipo. En los casos denunciados, Holmes trabaja con Lestrade con mucha más frecuencia que cualquier otro funcionario. En “La aventura de los seis napoleones” se revela que Lestrade visita regularmente Holmes y Watson en Baker Street, compartiendo las noticias de Scotland Yard y discutiendo sus casos con Holmes.

Por su parte, Lestrade desarrolla poco a poco un cierto respeto por los métodos del detective, llegando incluso a decir al final de la historia: “No estamos celosos de usted en Scotland Yard. No, señor, estamos orgullosos de usted, y si viene mañana no hay un hombre, desde el inspector más viejo hasta el agente más joven, que no estuviese contento de estrecharle la mano”. Watson observa de paso que este pequeño comentario es una de las pocas ocasiones en las que Holmes está visiblemente conmovido.

Personalidad

Lestrade pensando

Lestrade es algo difícil de definir como personaje. Su impaciencia con Holmes choca con su amabilidad hacia los clientes, y su nivel de educación parece limitado. A pesar de haber sido descrito sin contemplaciones por el Dr. Watson, Lestrade es agradable con él, llegando incluso confesarle de una manera cómica que duda de la cordura de Holmes. Utiliza un lenguaje básico de clase obrera sin adornos. Su mayor elogio a los métodos de Holmes fue describirlos como “artesanales”.

A pesar de que le da un gran valor a la investigación de primera mano, Lestrade no es inculto. Su taquigrafía es fluida, se viste bien, y su lenguaje está predominantemente libre de jerga callejera y grosera. Se ha ganado (presumiblemente por su reputación) la confianza del público lo suficiente como para que se le lleve a un caso en el que está involucrado un importante terrateniente de Herefordshire ("“El misterio del valle del Boscombe”).

Si bien su apellido es de origen francés (Lestrade es el nombre de un pueblo de los Pirineos y “l'estrade” significa “estrado”), no muestra ningún vínculo real con Francia. Conan Doyle lo escribió como un sastre muy particular, que no dudará en mancharse de barro en su trabajo. Prefiere salir y encontrar pruebas en persona, en lugar de resolver los crímenes mentalmente. Su apariencia y estilo contrastan mucho con el de Tobias Gregson, lo que aumenta visualmente su rivalidad. Los dos nunca más volvieron a aparecer juntos después de “Estudio en escarlata”.

Lestrade es único porque trabaja con Holmes en casi todo el Canon (es uno de los personajes secundarios más comunes), desde la primera aventura hasta una de las últimas, “Los tres Garridebs”. Su personaje es el único que parece madurar y aprender de su contacto con Holmes. De la misma manera, Lestrade es una de las pocas personas además del Dr. Watson, que es capaz de hacer que Sherlock se emocione al ser halagado.

Inspector Tobias Gregson

Retrato Tobias Gregson

El inspector Tobias Gregson de Scotland Yard, fue presentado por primera vez en “Estudio en escarlata” (1887), y posteriormente apareció en “El intérprete griego” (1893), “El pabellón Wisteria” (1908) y “El círculo rojo” (1911). Holmes declara que es “el más inteligente de los inspectores de Scotland Yard”, pero dada su opinión sobre los detectives de Scotland Yard, no es un gran elogio. En una de las historias, Watson menciona específicamente la forma cruel y fría en que Gregson se comportaba.

Gregson es el polo opuesto al Inspector Lestrade. Lestrade y Gregson son tan contrarios visualmente, que indica la barrera que Doyle trazó entre ellos para enfatizar su animosidad profesional. Gregson es alto, “de pelo rubio”, en contraste con la baja estatura y los rasgos oscuros (y ratoniles) de Lestrade. También tiene las "manos gordas y cuadradas”.

De todos los inspectores, Gregson es el que más se acerca a Sherlock Holmes en temas intelectuales al tiempo que reconoce las habilidades de este. Incluso admite ante Holmes que siempre se siente más seguro cuando cuenta con su ayuda en un caso. Lamentablemente, actúa dentro de la ley a la que sirve, y el retraso al obrar dentro de sus límites se convierte en tragedia en “La aventura del intérprete griego”. También tiene algunos defectos humanos lamentables. Durante “Estudio en escarlata” se ríe públicamente de las suposiciones incorrectas de Lestrade, a pesar de estar también equivocado.

A diferencia de Lestrade, Gregson entiende los matices grises necesarios al aplicar la ley (no al actuar dentro de ella). Deja pasar por alto la rotura de una ventana hecha por Holmes para entrar en un local. La vida del compañero de Mycroft Holmes es salvada por esta infracción menor.

Gregson aparece por última vez en “El círculo rojo” en eventos que suceden en 1902 pero que no son publicados por el Dr. Watson hasta 1911. En esta historia, Watson observa que:

“Nuestros detectives oficiales pueden fallar en cuestión de inteligencia, pero nunca de valentía. Gregson subió por la escalera para detener a ese asesino desesperado, con el mismo aire absolutamente tranquilo y de negocios con que habría subido la escalera de Scotland Yard. El agente de Pinkerton había tratado de adelantársele de un empujón, pero Gregson le echó atrás firmemente con el codo. Los peligros de Londres son privilegio de la policía de Londres.”

- El círculo rojo 🖋️

Inspector Stanley Hopkins

Ilustración de Stanley Hopkins

El inspector Stanley Hopkins es un detective de Scotland Yard y un convencido seguidor de los métodos deductivos de Holmes. Como él mismo deja constancia, intenta aplicarlos en sus propias investigaciones. Holmes, sin embargo, es muy crítico con la capacidad de Hopkins para aplicarlos correctamente, ya que a veces comete errores tales como arrestar a un hombre cuyo cuaderno fue encontrado en la escena de un crimen a pesar de ser físicamente imposible que el hombre en cuestión hubiese matado a la víctima de la manera en que fue descubierta. Después de que el verdadero culpable fuese capturado, aprende a ser más abierto de mente en futuros casos. Hopkins remite varios casos a Holmes, todos dentro de las zonas del sudeste de Inglaterra y Londres, entre ellos:

  • “Las gafas de oro”
  • “La aventura de Peter «el Negro»”
  • “La granja Abbey”

“Nuestro visitante era un hombre muy despierto, de unos treinta años de edad, que vestía un discreto traje de lana, pero conservaba el porte erguido de quien estaba acostumbrado a vestir uniforme. Lo reconocí al instante como Stanley Hopkins, un joven inspector de policía en cuyo futuro Holmes tenía grandes esperanzas, mientras que él, a su vez, profesaba la admiración y el respeto de un discípulo por los métodos científicos del famoso aficionado. Hopkins traía un gesto sombrío y se sentó con aire de profundo abatimiento.”

- La aventura de Peter el Negro 🖋️

Inspector Bradstreet

Ilustración Bradstreet

Doyle lo describió como “un oficial alto y robusto... con una gorra de visera y chaqueta con alamares”. Las ilustraciones de Sidney Paget para la revista Strand Magazine lo muestran con barba completa. Más allá de estos escasos datos poco se revela sobre él en el Canon.

Bradstreet sirvió originalmente en la División E de Scotland Yard, algo que lo asocia con los Bow Street Runners, precursores de Scotland Yard. Dice haber estado en el cuerpo desde 1862 (“El hombre del labio torcido”), pero en junio de 1889 el Dr. Watson escribe que está en la División B para supervisar “La aventura del carbunclo azul”.

Bradstreet da muestras de ser comprensivo al evitar procesar al falso mendigo. Su moral le dicta dejar pasar por alto esta acción para evitar a Neville St. Clair la tesitura de avergonzar a su esposa e hijos.

El inspector Bradstreet es un detective que aparece en tres relatos:

  • “El hombre del labio torcido”
  • “El carbúnclo azul”
  • “El pulgar del ingeniero”

“— Así debió de ser, no me cabe duda —dijo Holmes, asintiendo—. Pero ¿nunca le han detenido por pedir limosna?

— Muchas veces; pero ¿qué significaba para mí una multa?

— Sin embargo, esto tiene que terminar aquí —dijo Bradstreet—. Si quiere que la policía eche tierra al asunto, Hugh Boone debe dejar de existir.”

- El hombre del labio torcido 🖋️

Inspector Alec Macdonald

Ilustración Alec Macdonald

El inspector Alec MacDonald es un joven oficial de rango relativamente alto que trabaja para Scotland Yard y disfrutaba de cierta fama nacional. Su figura alta y huesuda insinuaba una fuerza física excepcional, mientras que su gran cráneo y sus ojos profundos y brillantes transmitían una aguda inteligencia que brillaba detrás de sus pobladas cejas.

Era un hombre silencioso, preciso y de naturaleza adusta. Tenía un fuerte acento de Aberdeen (Escocia). Holmes le ayudó en dos ocasiones y solía referirse a él como Sr. Mac.

“Por este motivo el escocés sentía un profundo afecto y respeto hacia su colega amateur, y lo demostraba con la franqueza con que consultaba a Holmes siempre que chocaba con dificultades. Las medianías no reconocen a nadie como superior, pero el talento reconoce en seguida al genio, y MacDonald tenía el suficiente talento profesional como para darse cuenta de que no tenía nada de humillante recurrir a la ayuda de alguien qué ya era único en Europa tanto por sus dotes como por la experiencia. Holmes no era dado a la amistad, pero se mostraba muy tolerante con aquel escocés alto, y al verle sonrió.”

- El valle del terror 🖋️

Inspector Baynes

Ilustración de Baynes

El inspector Baynes era un hombre robusto, hinchado y colorado, cuyo rostro sólo era redimido de la grosería por dos ojos extraordinariamente brillantes, casi escondidos tras los pesados pliegues de las mejillas y las cejas. Es un oficial rural en Surrey y compañero de profesión de Tobias Gregson a quien pide el favor de que solicite la ayuda de Holmes en el caso de “El pabellón Wisteria”.

Baynes ostenta el honor de ser el único oficial de policía en los libros que iguala a Sherlock Holmes en sus habilidades de investigación. En el citado relato, a pesar de trabajar en diferentes líneas de investigación, ambos llegan a la conclusión correcta y resuelven el caso al mismo tiempo. De hecho, Baynes engaña incluso a Holmes al usar un método similar al suyo que consistía en arrestar al hombre equivocado y proporcionar información inexacta a la prensa con el fin de que el verdadero criminal tuviese una falsa sensación de seguridad. Holmes le felicitó y le afirmó que creía que llegaría lejos.

“— Ha sido un caso caótico, mi querido Watson —dijo Holmes, mientras fumaba la pipa de la velada—. No le será posible a usted presentarlo de la forma apretada por la que siente tanto cariño. Abarca dos continentes, se relaciona con dos grupos distintos de personas misteriosas, y se complica aún más con la presencia altamente respetable de nuestro amigo Scott Eccles, cuya inclusión me demuestra que el difunto García era hombre de mente calculadora, y que tenía bien desarrollado el instinto de su propia conservación. Lo único notable del caso es que, entre una completa maraña de posibilidades, nosotros y nuestro digno colaborador, el inspector Baynes, supimos mantenernos pegados a las líneas esenciales, guiándonos de ese modo por el sendero lleno de vericuetos y de zigzagueos.”

- El pabellón Wisteria 🖋️